Brasil aprueba la jornada laboral de 40 horas: Erika Hilton, mujer trans, fue clave para impulsar la reforma

La diputada brasileña destacó en la lucha para terminar con el esquema de seis días de trabajo y uno de descanso. La reforma contempla dos días de descanso remunerado y una reducción gradual de las horas laborales sin recortes salariales.

Brasil dio un paso histórico en materia de derechos laborales. El Senado aprobó el 14 de octubre de 2026 la reforma constitucional que reduce la jornada máxima semanal de 44 a 40 horas y pone fin al esquema conocido como 6×1, que establece seis días de trabajo por uno de descanso.

La propuesta obtuvo 75 votos a favor y uno en contra en ambos turnos. Tras su aprobación legislativa, el texto pasa a promulgación. Entre las figuras centrales que impulsaron esta transformación destaca Erika Hilton, diputada federal por São Paulo, mujer trans y negra, quien llevó al Congreso una de las iniciativas para reducir la jornada laboral.

Erika Hilton: una mujer trans al frente de una demanda colectiva

El papel de Hilton fue fundamental para dar fuerza parlamentaria a la exigencia de contar con más tiempo para vivir fuera del trabajo. El 25 de febrero de 2025 presentó, junto con otros legisladores, la Propuesta de Enmienda a la Constitución 8/2025, que planteaba una semana de cuatro días y un límite de 36 horas laborales.

Su iniciativa fue incorporada a la discusión conjunta de la PEC 221/2019, encabezada por el diputado Reginaldo Lopes. Por ello, aunque el texto finalmente aprobado establece 40 horas, Hilton es una de las principales impulsoras de la lucha legislativa contra la jornada 6×1.

La movilización también tuvo un origen ciudadano: el movimiento Vida Além do Trabalho —Vida más allá del trabajo—, impulsado por Rick Azevedo, ayudó a convertir el agotamiento cotidiano de millones de personas en una demanda nacional. La conquista es resultado de esa presión social y del trabajo de distintas fuerzas parlamentarias.

¿Qué contempla la reforma?

El texto aprobado establece una jornada máxima de 40 horas semanales, con hasta ocho horas diarias, y reconoce dos días de descanso remunerado por semana, uno de ellos preferentemente en domingo. También protege los salarios frente a la reducción del tiempo de trabajo.

La implementación será gradual:

  • Dos meses después de la promulgación: la jornada máxima bajará de 44 a 42 horas semanales.
  • Doce meses después de esa primera reducción: el límite llegará a 40 horas semanales; es decir, 14 meses después de la promulgación.

Estos plazos significan que la aprobación no implica una reducción inmediata a 40 horas en todos los centros de trabajo.

Representación trans que transforma la vida de toda la sociedad

El protagonismo de Erika Hilton tiene una dimensión política que merece ser reconocida: una mujer trans contribuyó a colocar en el centro del debate nacional una demanda que beneficia a personas de distintas identidades, ocupaciones y sectores sociales.

Su participación permite reflexionar sobre el alcance de la representación trans en los espacios de decisión. Las agendas impulsadas por personas trans también abarcan el trabajo, la distribución del tiempo, el descanso y las condiciones materiales de vida de toda la población.

La aprobación abre una nueva etapa para Brasil y deja una demanda de fondo sobre la mesa: que trabajar permita sostener la vida y también disponer de tiempo para la familia, el estudio, los cuidados y el descanso.

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