Naucalpan: cuando la policía tortura a una mujer trans, no es exceso, es sistema

La vinculación a proceso de Riche Joannan “N”, María Fernanda “N” y Eder Joaquín “N”, elementos de la Policía Municipal de Naucalpan, por presunto abuso de autoridad y tortura contra una mujer trans, no debe leerse como un hecho aislado. Es el reflejo de una violencia institucional que en México sigue cayendo con más fuerza sobre los cuerpos trans.

De acuerdo con lo informado por fiscalía los hechos ocurrieron el 27 de julio de 2025 en la avenida Parque de Chapultepec en Naucalpan.
, la mujer habría sido golpeada y retenida después de grabar y preguntar los motivos de una detención. Es decir, fue castigada por documentar el poder y atreverse a cuestionarlo. Y ahí está la gravedad: cuando una mujer trans exige explicaciones, demasiadas veces la respuesta del Estado sigue siendo la agresión.Si se acredita la responsabilidad penal de los imputados, podrían alcanzar una condena de hasta 30 años de prisión por tortura y nueve años por abuso de autoridad, según la legislación del Estado de México.

Esto no se resuelve sólo con exhibir a tres agentes. La pregunta de fondo es cuántos abusos más ocurren sin cámaras, sin denuncia pública y sin justicia. Porque la tortura policial no nace sola: crece en instituciones que toleran la impunidad, el prejuicio y el abuso contra las poblaciones más vulneradas.

Grabar a la policía no es delito. Preguntar no es provocación. Torturar sí. Y cuando esa violencia viene de agentes del Estado, ya no hablamos de seguridad: hablamos de terror institucional.

Lo de Naucalpan debe investigarse hasta el fondo y castigarse con seriedad. Porque cuando el uniforme se usa para humillar, golpear y someter a una mujer trans, no falla sólo un policía: falla todo un sistema.

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por admin

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