Por la redacción

La violencia contra las personas trans en México no se detiene. Una vez más, la transfobia, la impunidad y el abandono institucional cobran la vida de una mujer trans. Estrella Vázquez Cruz, mujer trans originaria de la localidad de Macahuite, municipio de Azoyú, Guerrero, fue asesinada a balazos el pasado sábado 28 de marzo de 2026, de acuerdo con reportes difundidos por medios comunitarios y páginas locales.

Estrella era reconocida en su comunidad por oficiar rezos y por realizar arreglos de salones para fiestas. Quienes la conocieron la recuerdan como una persona trabajadora, apreciada y cercana a su gente. Su asesinato no sólo arrebata una vida: deja una herida profunda en su comunidad y vuelve a exhibir la brutal vulnerabilidad en la que viven muchas mujeres trans en México, especialmente en contextos de pobreza, marginación y abandono del Estado.

Este crimen no puede verse como un hecho aislado. Con el asesinato de Estrella, organizaciones y páginas locales han señalado que ya suman al menos tres crímenes contra personas LGBTI+ en Guerrero durante el primer trimestre de 2026. Antes de ella, fueron reportados los casos de Ares Navarrete, mujer trans de Chilpancingo, asesinada el 8 de febrero, y José Alberto Gálvez, director de diversidad sexual en Marquelia, asesinado el 14 de marzo.

Nombrar estos hechos como simples “homicidios” o “hechos violentos” es insuficiente. Cuando las víctimas son personas trans, en un país atravesado por discursos de odio, exclusión y violencia estructural, es indispensable señalar el contexto: las vidas trans siguen siendo precarizadas, desprotegidas y sistemáticamente expuestas a la muerte. La omisión institucional también mata.

Además, resulta profundamente indignante que todavía, incluso después de la muerte, medios y publicaciones insistan en recurrir al nombre anterior de las mujeres trans, negándoles su identidad y reproduciendo violencia simbólica. Estrella era Estrella, y su dignidad debe ser respetada en la memoria, en la exigencia de justicia y en toda cobertura pública de su caso.

Desde una postura de derechos humanos, este asesinato exige una respuesta inmediata de las autoridades de Guerrero. No basta con abrir carpetas de investigación sin perspectiva de género ni diversidad sexual. Es urgente que el caso de Estrella Vázquez Cruz sea investigado con debida diligencia, considerando la posibilidad de un crimen motivado por prejuicio y bajo un enfoque que reconozca la violencia específica que enfrentan las mujeres trans.

México no puede seguir normalizando que asesinen a personas trans mientras el Estado mira hacia otro lado. No puede seguir hablando de inclusión en discursos oficiales mientras en la realidad las mujeres trans siguen siendo asesinadas, invisibilizadas y revictimizadas. La justicia para Estrella también es una exigencia de verdad, memoria y no repetición

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