El desafío de la realidad.
Sólo tú puedes decidir a que darle legitimidad, ese es tu poder.
¿A quién le creemos hoy en día?
Que tipo de persona tiene legitimidad.
La legitimidad borra la humanidad, a pesar de que la necesitamos como parte de nuestro entender, la legitimidad ensimismada en la coherencia y concordancia del observador irremediablemente lleva al juicio.
se diluye la pantalla del móvil entre la bruma de nueva realidad, cuatro pequeños ocupan su lugar en los bancos para escuchar a su profesor.
—¿Pero que quiere decir eso, tío Víctor? —el profesor sonríe, los niños habían decidido que lo llamarían así “Tío Víctor” y en el corazón de su docente habitaba la gran alegría de que lo vieran como él es.
—Cuando observamos a un perro mover la cola casi irremediablemente—toma el plumón y comienza a dibujar un perro mientras continúa la lección—por generalidad asumimos que es por alegría, no asumimos que pueden ser nervios, miedo o una advertencia, cuando decidimos que la cola se mueve por alegría estamos ejerciendo el poder de nuestra legitimidad, estamos creando una realidad donde el perro mueve la cola por esa alegría asumida.
—¿Y qué significa eso?—pregunta con indiferencia Juanandrés, mientras dibuja en el holograma de su dispositivo móvil.
—Cuando la legitimidad aparece para nosotres, es que hemos decidido creer en eso, ya sea porque creemos en quién lo dice y somos flojos para averiguar por nuestra cuenta, o pasamos de ser un ser indiferente del hecho, a ser un observador, un investigador y un determinador de lo ocurrido y por ende tarde o temprano un juez, cuando tengamos una idea más clara de lo que ocurre determinaremos su legitimidad.
—Seguimos sin entender, tío Victor.—la pequeña y determinada Dolores habló sentenciando que lo estaba oyendo no tenía sentido, escribía en papel, era la única con esa técnica.
—Qué cuando vemos algo, decidimos y decimos que ese algo es una cosa u otra, o se parece a esto, o es peor que aquello, no solo ejercemos un trabajo de observación, sino que además hemos elegido que es, como se llama, a qué se parece, etcétera, eso que esperamos…
—¿Seguimos sin entender, tío Víctor?—el profesor acostumbrado al debate de sus pequeños humanos, se ríe a carcajada suelta por ese comportamiento solo indica lo cansado que él también esta y que no hay ímpetu en sus palabras.
—Muy bien, lo veremos así—el profesor Víctor se agacha a la par de los ojos de los cuatro pequeños—tú, tú, tú y tú tienen el poder de decidir que es legitimo y que no a través de sus sentidos, de su mente, de su contexto, su entorno, etcétera, cuando todo eso se pone de acuerdo en nosotros aceptamos que algo es como lo estamos entendiendo, aunque no sea así y aunque esto solo exista en nuestra mente.
—¡Ahh, es como creer en Santa!
—Justamente, Alicia. Es como creer en Santa, si crees él existe.
La bruma en la pantalla vuelve a aparecer y retornamos al móvil ordinario del que nunca salimos en realidad
La legitimidad puede venir de nuestra más absoluta creencia basada en la más rotunda fe en nada y haber determinado por nuestro contexto eso como única herramienta de supervivencia, pero existen legitimidades que brindamos a la palabra de alguien como única fuente de información, como un docente en un salón.
Aunque sin contraste de una segunda persona, nuestras ideas personales pueden convertirse en ideas obsoletas, esto último a la larga entre pares se convierte en una disociación cognitiva soportada por el delirio de la convivencia, no necesariamente es malo, pero la experiencia de dos carecerá irremediablemente de legitimidad y caerá en el hoyo de la credulidad, y con el tiempo esto no cambia al ser tres, o ser cuatro o un millón, tarde o temprano también sucederá lo mismo.
Entonces la legitimidad tarde o temprano caerá en el hueco de la percepción y credulidad del otro, cualquier fuente que decidamos seguir como puente de legitimidad tarde o temprano se romperá, puedes encontrar otro puente o puedes seguir por otro medio, para llegar a donde vas no siempre tienes que hacerlo sobre un puente, puedes volar, andar, nadar, sumergirte en los ríos o libros, en el conocimiento de acceso general y especializarte en legitimar la experiencia de vida de los demás a través de la experiencia lo que tú eres.
Y para hablar de ser una experiencia en la vida de los demás, habrá que negociar demasiado con la legitimación de lo que uno es, de los hechos, de lo que duele y de cómo se transita que tendría que ser entre todos los presentes e involucrados en el contexto que se está viviendo, pero sí esto fuera así de sencillo no estaría escribiendo esto.
Y bueno, ese es el desafío de la realidad, hoy, ayer y siempre, nunca tendremos todos los datos, ni todas las experiencias, tenemos que elegir que vivir, a que darle legitimidad y recordar que esto puede cambiar al segundo siguiente porque para eso es la experiencia humana, no habitamos ningún horizonte fijo.
Cambiamos de ropa, de día, de pensamiento y formas… ojalá el mundo que habites te acompañe en tus cambios, pero si no, recuerda que siempre hay más mundos en este nuestro planeta.
Te dejo un abrazo, un café con pancito y la esperanza de que todo estaré bien.
Confía en ti.
Con Amor, Dámarys Victor Solar Rodríguez.

