«Determinarme es entenderme; entenderme es elegirme. Divagaciones de una madrugada pesada.»

Persone de cabello largo rizado y barba, sentado escribiendo frente a un monitor.
Divagaciones.

Un teclado martilla el sonido de la madrugada. Son mis dedos en la máquina.

Es una noche de agotamiento de consciencia. En filosofía, al menos como la he entendido, la existencia es una pesada capa de transformación y medición de las experiencias y expectativas con relación a lo que se conoce y vive, que ayudan a dar sentido a lo inerte que llega a ser la tarea de vivir.

¿Por qué inerte? Bueno dependerá de cada forma de pensar, en mi caso la supervivencia ha hecho estragos en “mi mente como en mi memoria” diría cantando el buen Juan Gabriel.

En América Latina ha prevalecido el colonialismo social, si tienes raíz indígena, afrodescendiente o se te nota en la piel “algo diferente”  no hay legitimidad que valga a menos que tu familia tenga un historial de que lo hicieron  “muy bien” durante generaciones.

Eso, y la probabilidad estadística, va a determinar la narrativa de superación, será una historia que carga la leyenda de la mítica aspirasionismo y superación capital.

En «¿Quién le prepara la cena a Adam Smith?» Se declara de una forma fácil y concreta como el trabajo doméstico ha sostenido y sostiene el capital, pero en mi mente cansada de notar retrocesos sociales aparecen las soluciones más absurdas como una gran y gigantesca huelga de amas de casa, eso sí que arrojaría los suficientes problemas para que exista un cambio y el razonamiento lógico supera la ilusión empírica.

Me parece una gran forma de dar unión a mis ilusiones revolucionarias y mis soluciones imposibles para erradicar el capital, a la par, la concreta idea de cómo hemos sido moldeados para ser y estar agradecidos por ser todos  “excelentes empleados, esclavos modernos muy trabajadores”  lo que a su vez me recuerda como el pensamiento dicotómico convierte la educación familiar en una clase de cárcel de la conducta y la identidad, sino estas de acuerdo estas en contra de la narrativa por tanto eres una amenaza necesaria de expulsar.

Es así, más de un ensayista ha expresado argumentos al respecto, pero está ahí a la vista, todo lo no colonial es “tóxico” y está de moda nuevamente su erradicación.

Volviendo a lo de la narrativa, al establecer una, se instaura en el pensamiento por el cual nos identificamos la búsqueda de certezas de nuestro sistema para ser, y reafirmar con el contexto y para el contexto dicha narrativa, lo que como daño colateral se convierte en el trabajo esclavista de nuestra mente,  y es que somos la historia que nos narraron y las que hemos decidido crearnos.

Ahí es donde subyace mi propia dicotomía, ¿tengo el suficiente capital (creativo, cultural, económico)  para sentirme algo o alguien en esta vida?, ¿sería necesario sentirse o refirmase ante otro tipo de formas de convivencia? ¿desde la historia que refuerza nuestro propio mito capitalista que tipo de arquetipo seríamos?

En Chiapas un estado carente de solidez identitaria en negación de sus raíces afrodescendientes intentando lavar su indigenismo, lo que determina quién y qué eres es la pregunta “¿hijito de quién sos pue?”

Enmarcados por la futilidad y el azar del nacimiento hoy albergo constantemente la ensoñación como un escape factible, y no solo como ejercicio de imaginación y creación de emociones sino como una constante para convertirme en el siguiente artista, escritor del momento, diseñador de modas, sanador de almas, porque  ¡oh sí! ¡Me creo con muchos talentos y viene con el hecho de ser humano!

Y en esa ensoñación la visualizo como la determinación para aceptar una forma identitaria como nuestra forma de moldear la vida  y darle congruencia a nuestro ser en relación a lo que reconocemos en nosotros y no de acuerdo al entorno, en mi imaginación más guajira ya no es un acto de admirable valor el mostrarte como eres porque no se espera nada de nadie.

Pero ese camino amarillo se encuentra en la construcción de todas nuestras manos,  guiados por nuestro corazón, un paso a la vez.  

Al menos es la historia que me he contado a mí mismo, una narrativa que mi ser tuvo que adquirir el sentido congruente para con el entorno; primero como una pedagogía del sentido de existencia y validación de mis formas y segundo como una adquisición de experiencias nuevas me han enseñado a encontrar mejores formas de verme a mí mismo, no con la solidez de una imagen sino con la imperfección de una forma  que no deja de construirse así misma para ser un poco mejor.

He creído que no soy lo suficientemente humano para tener un sentido especial de existencia o vida, al romper con ese sesgo implantado por las redes sociales y reforzado por la sociedad,  pude además de encontrarme humane y persone, ser especial con sentido humano para mí, así sea que para el mundo solo sea  parte de un delirio de esta realidad que constantemente compartimos.

 Me ha costado mucho aprender que no podemos pedir pedagogías del interior a la otredad.   

 Además, estamos constituidos por nuestras memorias, que van, vienen, y se alteran con los años y estás y el entorno que nos atraviesa constantemente como fenómenos cuánticos vivos van adentrándonos en estragos de nuestra propia búsqueda de certezas, lo que también va determinando nuestros actos.

Hoy la pregunta alrededor de mí es, ¿qué tan grande es el delirio que me persigue o habito? Y la respuesta es. uno muy grande. Y es que me habito en un cuerpo útero portante cuya identidad es una gama de miles de otras identidades que he absorbido a través de la cultura, no somos originales, pero somos experiencias determinantes para entendernos los unos a los otros.

Elegirme no ha sido un camino sencillo ha sido  también largo, por la forma en que mi contexto determino que debía ser, y quién creía debía ser.

Como persona, como ente que vacila con el inmenso miedo que le habita, como ser humano que comprende sus limitaciones, y como trans-humane en camino a la realidad de su cuerpo, solo me puedo sentir agradecido, tanto a las tres de la mañana mientras divago y ahora justo cuando escribo esta nota para sentirme reafirmado.  

¿Lo demás verán lo mismo en mí? No, probablemente nunca lo harán, solo me puedo ver a mí mismo y darle validación a mi interior, transfórmame para mi realidad física sea como deseo que lo sea.

Gracias por leer. Salud con un café imaginario.

Victor SolaRo

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por Victor SolaRo

Víctor_SolaRo, nace en Chiapas, habita en Comitán de Domínguez, se licenció formalmente en MKT y Publicidad, es escritore aficionado, autodidacta, afrodescendiente de género fluido, aspira a verse como en la foto.

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